El magnate dueño de SpaceX y Tesla, por fin logro comprar la red social Twitter por un monto de 44 Mil Millones de Dólares, intención que había estado expresando desde hace 11 días.

Fue la propia empresa Twitter, la que dio a conocer que la transacción se había realizado este lunes, como el paso final, después de haber invertido 10 millones de dólares en la compra del 9.2% de la empresa.

Las negociaciones para cerrar el acuerdo se han desarrollado contra el reloj durante el fin de semana. El empresario pagará para hacerse con la red social $54,20 dólares por acción (lo que supone una prima de un 38% sobre la cotización media de este mes).

En sus 16 años de existencia, Twitter se ha convertido en un foro privilegiado, y a menudo conflictivo, en el que se dirime el debate sobre temas políticos y sociales, así como en uno de los frentes más cruentos de la guerra en torno a los límites de la libertad de expresión.

El nuevo dueño de Twitter tiene ideas propias acerca de cómo debe gestionarse esa libertad, y su llegada promete poner patas arriba las reglas con las que se relacionan sus más de 217 millones de usuarios cada día.

Se trata de la que se ha convertido en la red social más influyente cuando se trata de orientar conversaciones a nivel global.

La preocupación durante este proceso sobre el rumbo que puede tomar Twitter con la nueva propiedad ha sido uno de los temas que ha dominado la conversación en la red social, que este lunes bullía con la noticia.

Luego de que se diera a conocer la venta de la red social, Musk, dijo a través de un Twitt que “La libertad de expresión es el cimiento de la democracia, y Twitter es la plaza digital donde se debaten temas vitales para el futuro de la humanidad”.

También comentó tener la intención de trabajar con la firma y con la comunidad de sus usuarios para sacarle todo el partido.

Además prometió incorporar “nuevas prestaciones, compartir los algoritmos en código abierto [de modo que cualquiera pueda consultar el funcionamiento de sus decisiones], derrotar a los bots [dedicados a la difusión] de spam y certificar que todos los usuarios son humanos.

Esta operación supone un triunfo para el magnate de 50 años, fiel a su estilo poco ortodoxo y con un punto kamikaze, ha logrado torcer la mano a Twitter.

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