La conferencia del Episcopado Mexicano, dió a conocer la noche del lunes 4 de julio, una carta, en la que piden a la feligresía sumarse a una jornada de oración por la paz, esto, a dos semanas del asesinato de dos padres jesuitas en Chihuahua.

El mensaje de la conferencia del Episcopado Mexicano pide a la población que juntos “Oremos juntos por la justicia y la reconciliación para la paz.”

Agregan que “los asesinatos y desapariciones que diariamente se cometen en el país son
un llamado de Dios a unirnos para pedir por la paz. La sangre derramada de estos
hermanos y hermanas es la sangre de Jesús que cae a la tierra para hacerla fértil y
emprender un camino por la paz.”

Los miembros de la CEM, están convocando a una “jornada de oración por la Paz”.

Explican que es necesario “estar unidos en este momento en que la indignación de nuestro pueblo, ante la barbarie de la violencia, nos están abriendo una puerta para la paz”.

Para ello, señalan que es necesario realizar cuatro acciones en los templos y con toda la iglesia.

Piden que: 1 “En todas las misas a celebrarse el próximo 10 de julio, hacer memoria de todos los sacerdotes, religiosos y religiosas que han sido asesinados en el país y ofrecer la intención de la eucaristía por su vida para que su dolor nos acompañe en este camino por la paz.

En los templos se pueden colocar fotografías de estos hombres y mujeres que han dado su vida por el pueblo de Dios y han recibido la muerte violenta.

También solicitan que: 2 “Este mes de julio les pedimos celebrar misas o realizar oraciones
comunitarias en lugares significativos, que representen a todas las personas que han desaparecido o sufrido una muerte violenta, sean homicidios
dolosos, feminicidios, activistas sociales o cualquier otra persona en situación de exclusión o vulnerabilidad, ahí existe una herida que sanar y ahí
está la fuerza que hoy necesita el país para construir la paz”.

Además, piden “hacer memoria
de la muerte y resurrección de Jesús, en estos lugares, transformará el miedo
en fuerza para construir la paz.”

En el ter punto de su carta, el CEM resaltó que: “Como signo profético de nuestra Iglesia, las eucaristías del día 31 de julio, pidamos por los victimarios, oremos por sus vidas y la conversión de sus corazones, tendamos la mano para recibirlos con el corazón arrepentido a la casa de Dios.

Ellos también son nuestros hermanos y necesitan de nuestra
oración. No más violencia en nuestro país”.

En su último punto, la Conferencia pide a su gremio que: “Cada Diócesis, Congregación Religiosa o Parroquia, definirá las acciones a emprender para abonar a este camino para la paz, como son horas santas, procesiones por la paz, mensajes al pueblo de Dios.

Hoy necesitamos historias de esperanza, imágenes donde veamos a la comunidad orando y
pidiendo por la paz. Les pedimos difundir sus acciones en las redes sociales.

Nuestra apuesta es por el diálogo social para construir un camino de justicia y reconciliación que nos lleve a la paz.

Queremos abrir horizontes de diálogo para construir la paz. Estamos delante de un problema complejo que necesita de todos
y todas para atenderlo desde la raíz y así dejar que el Cristo Resucitado, haga surgir
una nueva mirada que permita construir los acuerdos que hoy México necesita”.

Esperan que no solo loa sacerdotes, diáconos y religiosos se sumen a estas jornadas de oración por la paz, ya que se debe involucrar también la feligresía acudiendo a los templos para participar de la misa y la comunión.

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