El espécimen conmemorativo fue concebido como una pieza simbólica que integra, en una sola imagen, el pasado y el presente del Instituto Central, al tiempo que proyecta su visión hacia el futuro. Más que un elemento gráfico, se trata de una representación integral de la historia, los valores y la evolución del Banco de México a lo largo de un siglo de existencia, destacando su papel como una institución fundamental para la estabilidad económica del país.

En el anverso se plasma la trayectoria histórica del Banco Central a través de la fachada de su edificio principal, un ícono arquitectónico que remite a sus orígenes y a la solidez institucional que lo ha caracterizado desde su fundación. En este lado también se integran la misión, visión y valores del Banco de México, como ejes rectores de su actuar.

Complementan el diseño las esculturas del Trabajo y la Abundancia, obras del escultor Manuel Centurión, que simbolizan el esfuerzo productivo y la prosperidad como pilares del desarrollo nacional. Asimismo, se incorporan los nombres y firmas de los directores y gobernadores que han encabezado este Instituto Central, reconociendo la continuidad y responsabilidad en la conducción de la política monetaria. La composición de estos elementos busca transmitir orden, estabilidad y fortaleza, cualidades que han consolidado al Banco de México como una institución de excelencia en el cumplimiento de sus funciones. A la izquierda del diseño se ubica el logotipo conmemorativo, mientras que a la derecha destaca un hilo de seguridad dinámico que incorpora el número 100 y el monograma del Banco de México, reforzando el carácter simbólico y técnico de la pieza.

El reverso, de orientación vertical, hace alusión al presente y traza una mirada hacia el porvenir. En la imagen central se aprecia la puerta de la bóveda del edificio principal abierta, un símbolo claro de la apertura del Banco de México hacia la sociedad y de su compromiso permanente con la transparencia y la rendición de cuentas. Alrededor se observan billetes y monedas, medios de pago emitidos y puestos en circulación por el Banco Central, junto con una serie de circuitos que representan la innovación tecnológica y la modernización de los sistemas de pago, cuyo correcto funcionamiento es asegurado día a día.

En la parte superior del reverso aparece un sol, un motivo diseñado en 1935 por Fermín Revueltas como parte de un proyecto de vitral destinado a la escalera central del edificio principal. Aunque dicho vitral no se concretó, el elemento solar fue retomado décadas después durante la renovación del inmueble para convertirlo en sede del Museo Banco de México, donde actualmente puede apreciarse en formato digital. Debajo de este motivo se incorpora una impresión en tinta multicolor que representa el mapa de la República Mexicana, un elemento decorativo del edificio principal, acompañado del monograma del Banco de México, la puerta de la bóveda principal y el logotipo conmemorativo, integrando así una narrativa visual que enlaza historia, presente e innovación institucional.

Por Staff

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *