Desde la tarde del lunes, habitantes de la isla de Cuba padecen la falta de energía eléctrica, debido a que la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) anunció que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió una “desconexión total”, aunque no entraron en mayores detalles sobre las causas de este problema o el tiempo que tardarán las autoridades en restablecer la corriente en el país caribeño.

Esta es ya la sexta ocasión registrada en año y medioen que el país caribeño sufre un apagón total, es decir, que la isla entera genera cero megavatios.

Por el momento, el Gobierno cubano no ha dado a conocer las causas que han desembocado en este nuevo apagón masivo, que ha dejado a los poco menos de 10 millones de habitantes sin electricidad, mientras que el Ministerio de Energía y Minas se ha limitado a decir que se han activado “los protocolos para el restablecimiento” descartando que la caída del sistema se deba a un problema en alguna de las termoeléctricas del país.

De acuerdo con información que ha trascendido desde la isla, su sistema eléctrico trabaja como una red compuesta por distintas islas de generación, lo que hace que poder reiniciarlo desde cero represente un proceso complejo que, en el peor de los escenarios, puede extenderse durante días. En 2022, tras el paso del huracán Ian, las autoridades tardaron una semana entera para restablecer la luz. También se trata de un mecanismo mucho más engorroso que cuando se registra una caída parcial, como la ocurrida el pasado 4 de marzo, cuando dos tercios del país se quedaron sin corriente.

Este tipo de problemas, refleja el mal estado en el que se encuentra el sistema eléctrico cubano, que depende de las importaciones de petróleo, ya sea que se compren a otros países o les donen el hidrocarburo, como hacía México, antes de que el gobierno de Estados Unidos impidiera esta actividad, Sin contar que Cuba cuenta con centrales termoelétricas obsoletas y de manufactura soviética como columna vertebral, haciendo que los apagones que sufre el país, ocurran un día sí y el otro también, lo que en muchas regiones pueden extenderse hasta más de 24 horas. Sin embargo, esto es distinto a una desconexión del SEN, como la de este lunes.

En el primer caso se trata de cortes planificados —aunque muchas veces no se cumple con la programación— por la falta de generación. Por ejemplo: para este lunes, las autoridades esperaban que el 62% del país quedase a oscuras en el momento de mayor demanda. Un segundo escenario, como sucedió en esta jornada, es la caída del sistema en su conjunto. Normalmente esto último ocurre por alguna descompostura que provoca una especie de efecto bola de nieve.

La dependencia petrolera de la isla es histórica y ha sido también su condena. El pasado enero, Estados Unidos amenazó con imponer aranceles a quienes exporten combustible a La Habana. Dos terceras partes de las necesidad energéticas de Cuba se cubren con las importaciones de carburantes, sobre todo desde Venezuela y México. El 80% del mix se basa en 16 unidades de generación termoeléctricas y distintos motores de fueloil y diésel desperdigados por el país.

Para quienes viven en la isla de cuba, este tipo de situaciones se ha comenzado a ver como algo normal, buscando diferentes maneras de adaptarse a la falta de energía a pesar de que los apagones masivos paralizan la vida en el país caribeño, ya sumido desde la 2020 en una policrisis profunda. Desde la pandemia, el Producto Interno Bruto (PIB) acumula una caída del 15% y hasta un 20% de la población total y es que sobre todo jóvenes en edad productiva han emigrado.

Es importante recordar que la semana pasada, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel reconoció que el Ejecutivo se encuentra en conversaciones con la Administración de Donald Trump.

Por otro lado, los largos apagones, la escasez de productos básicos, el racionamiento de la gasolina y la falta de libertades han sido los principales motores del descontento en la isla. La situación extrema de las últimas semanas, azuzada por la asfixia petrolera de Washington, han estallado en pequeñas protestas antigubernamentales con cacerolazos y una sentada en la Universidad de La Habana, lo que no se veía desde julio de 2021 cuando terminaron con más de 1.000 presos políticos con condenas de hasta 30 años de cárcel.

Sin embargo, la crisis también ha dejado ya imágenes de mayor dimensión, pues este fin de semana un grupo de manifestantes encendió una hoguera frente a la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal en la isla). Cinco cubanos han sido detenidos hasta el momento.

Por Staff

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