El uso de sueros intravenosos con vitaminas, promovidos en los últimos años como una solución rápida para combatir el cansancio, la resaca o la falta de energía, encendió las alarmas en México tras la muerte de al menos cuatro personas en Hermosillo, Sonora, casos que presuntamente estarían relacionados con estas prácticas.

Lo que hasta hace poco se presentaba como una tendencia de bienestar, hoy genera preocupación entre especialistas y autoridades sanitarias, quienes advierten sobre los riesgos de trasladar procedimientos médicos a entornos no regulados.

Riesgos invisibles detrás de una práctica “popular”

El infectólogo Alejandro Macías advirtió, en declaraciones a medios locales, que este tipo de procedimientos puede implicar riesgos graves e incluso mortales cuando se realizan fuera de instalaciones médicas certificadas.

La terapia intravenosa, explicó, tiene usos legítimos dentro de la medicina, principalmente en pacientes hospitalizados o con deshidratación severa. Sin embargo, su aplicación no es menor: implica introducir sustancias directamente al torrente sanguíneo, eliminando las barreras naturales de defensa del organismo.

“Si eso que estás pasando va contaminado, entra directamente al corazón y se puede regar a todo el cuerpo”, explicó el especialista, quien subrayó que el peligro aumenta cuando no se cumplen protocolos sanitarios estrictos.

De hospitales a spas: la banalización del tratamiento

Uno de los puntos más preocupantes es la creciente “banalización” de estos procedimientos. Lo que antes era exclusivo de hospitales, hoy se ofrece en spas, gimnasios e incluso servicios a domicilio, muchas veces sin supervisión médica adecuada.

En estos espacios, los llamados “sueros vitaminados” o “sueroterapias” se venden como soluciones inmediatas para recuperar energía o aliviar malestares cotidianos. Sin embargo, especialistas coinciden en que no existe evidencia científica sólida que respalde beneficios reales en personas sanas.

Complicaciones graves y potencialmente mortales

El uso de estos sueros no está exento de riesgos, incluso en condiciones controladas. Entre las complicaciones más severas se encuentran infecciones como sepsis o choque séptico, que pueden derivarse de productos contaminados o malas prácticas en su aplicación.

También pueden presentarse reacciones alérgicas graves, desequilibrios en los niveles de líquidos y electrolitos, sobrecarga de volumen y formación de trombos, con afectaciones en órganos vitales como pulmones o cerebro.

En el caso de Hermosillo, las primeras líneas de investigación apuntan a infecciones asociadas a prácticas médicas deficientes como una posible causa de los fallecimientos.

Autoridades investigan y llaman a la precaución

El caso ha puesto en evidencia la necesidad de regular este tipo de servicios. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ya investiga posibles irregularidades en la aplicación de estos tratamientos en Sonora.

Especialistas insisten en que las vitaminas no deben administrarse de manera indiscriminada. Las deficiencias deben diagnosticarse de forma individual, ya que no todas las personas requieren suplementación.

“Eso no se va a resolver con vitaminas”, advirtió Macías al referirse a síntomas comunes como el cansancio, enfatizando que el uso sin indicación médica no solo es innecesario, sino que puede resultar contraproducente.

La recomendación es clara: los sueros intravenosos deben aplicarse únicamente bajo supervisión médica, en instalaciones adecuadas y con productos certificados. Fuera de ese contexto, el riesgo puede superar cualquier posible beneficio.

Por Staff

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