Durante muchos, muchos años, científicos han investigado en los confines del universo, tratando de encontrar un nuevo planeta que tenga similitudes con nuestro hogar.

No es fácil emprender este tipo de búsqueda, pero las herramientas de la NASA y el resto de las organizaciones astronómicas mantienen sus ojos abiertos y sus observatorios funcionando.

Telescopios terrestres y espaciales, han hecho labores interesantes, tan es así, que el número de exoplanetas descubiertos ya se contabiliza por miles, aún que no se ha determinado alguno que posea las características que hay en nuestro planeta.

Sin embargo, hasta ahora es Kepler 1649c, descubierto precisamente por el Telescopio Espacial Kepler de la NASA, en el 2020.

Según los datos con que se cuenta, hay elementos que identifican a este, como el mayor candidato a exoplaneta habitable fuera de nuestro sistema solar. 

Además de ser calificado como el “el planeta más similar a la Tierra”.

Kepler 1649c es considerado como un primo lejano de la Tierra, aunque su separación, medida en distancias astronómicas, es para que lo consideremos cercano, pues se encuentra a unos 300 años luz de distancia.

Es un mundo rocoso, al igual que el nuestro. Su radio es apenas 1.06 veces más grande que el mundo en el que vivimos y la distancia que mantiene de su estrella lo posiciona en la llamada “zona habitable” de los sistemas estelares.

Su tránsito orbital o proceso de traslación se completa en un lapso de tan solo 19 días y medio, diferente a los 365 días nuestros y la luz que recibe de su estrella, identificada como una enana roja tipo M, es aproximadamente el 75% de los rayos solares que tenemos en la Tierra.

Con estas características no es suficiente determinar si el planeta es habitable como la Tierra, pero son indicios realmente fuertes.

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