La Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) hizo un llamado a madres y padres de familia para mantenerse atentos ante posibles signos de alerta de cáncer infantil, al considerar que reconocer oportunamente algunas alteraciones en la salud de niñas, niños y adolescentes puede favorecer una valoración médica temprana.
Entre las señales que requieren atención se encuentran la fiebre recurrente o prolongada que no disminuye con medicamentos habituales, así como la sudoración nocturna excesiva. También se recomienda observar la presencia de palidez, cansancio extremo, moretones sin causa aparente, pequeñas manchas rojas en la piel y sangrados frecuentes por la nariz o las encías.

La dependencia estatal enfatizó que estos síntomas pueden tener diversas causas y no significan por sí mismos que un menor tenga cáncer. Sin embargo, cuando persisten o aparecen de manera inusual, es importante acudir a valoración médica.
Dolores persistentes y masas también requieren valoración
La SSM recomienda prestar especial atención a dolores persistentes en huesos o articulaciones que lleguen a limitar las actividades cotidianas. También deben considerarse como señales de alerta los dolores de cabeza frecuentes, particularmente cuando se presentan con mayor intensidad por las mañanas y están acompañados de náuseas o vómitos.
Otro aspecto que las familias pueden vigilar es la aparición de abultamientos o masas palpables en zonas como el cuello, las axilas, la ingle o el abdomen.
Asimismo, cualquier alteración repentina del equilibrio o de la visión debe ser valorada por personal médico. Entre los signos que requieren atención se encuentra la presencia de un reflejo blanco en la pupila, una alteración que puede ser visible en determinadas condiciones.
Detectar cambios a tiempo puede favorecer un diagnóstico oportuno
La Secretaría de Salud de Michoacán recordó que la presencia de uno o varios de estos signos no constituye un diagnóstico definitivo de cáncer infantil. No obstante, su aparición o persistencia debe motivar una consulta médica para determinar su origen.
A diferencia de muchos tipos de cáncer en adultos, los tumores infantiles no suelen estar relacionados con hábitos de vida que puedan modificarse para prevenirlos. Por ello, la dependencia considera que la observación de cambios físicos o de comportamiento y la atención médica oportuna son herramientas importantes para favorecer una detección temprana.
La recomendación para madres, padres y cuidadores es evitar la automedicación y buscar valoración profesional cuando un síntoma resulte persistente, recurrente o fuera de lo habitual en el menor.

