A unos 60 millones de años luz de la Tierra, dos galaxias espirales atraviesan las primeras etapas de una enorme transformación cósmica. Se trata de NGC 4567 y NGC 4568, conocidas también por formar parte del llamado sistema de galaxias mariposa.
Ambas se encuentran en la región del Cúmulo de Virgo y actualmente experimentan una interacción gravitatoria que, con el paso de cientos de millones de años, podría llevarlas a fusionarse en una sola galaxia.
Aunque desde nuestra perspectiva el proceso puede parecer estático debido a las enormes distancias y escalas de tiempo involucradas, las dos galaxias ya muestran señales de la interacción entre sus estructuras.

¿Qué está ocurriendo entre NGC 4567 y NGC 4568?
Los discos de ambas galaxias espirales ya están entrando en contacto. La interacción gravitatoria modifica progresivamente su estructura y provoca que grandes cantidades de gas sean comprimidas en las regiones donde sus galaxias comienzan a superponerse.
Esa compresión del gas puede favorecer el nacimiento de nuevas estrellas, convirtiendo la zona de interacción en uno de los puntos más activos del sistema.
El fenómeno ofrece a los astrónomos una oportunidad para estudiar cómo las interacciones entre galaxias modifican su estructura y cómo estos encuentros pueden desencadenar procesos de formación estelar.
¿Las dos galaxias terminarán fusionándose?
Sí. Aunque la transformación ocurrirá a una escala de tiempo extraordinariamente larga, las dos galaxias continuarán orbitándose y atrayéndose gravitacionalmente durante los próximos cientos de millones de años.
Con el tiempo, la interacción será cada vez más intensa hasta que ambas estructuras terminen fusionándose en una sola galaxia.
Este tipo de encuentros no implica necesariamente una colisión directa entre estrellas individuales. Las distancias entre las estrellas son tan grandes que es mucho más probable que sean el gas, el polvo y las estructuras gravitacionales de las galaxias los que experimenten los cambios más importantes.
El proceso que actualmente protagonizan NGC 4567 y NGC 4568 permite observar, en una etapa relativamente temprana, cómo una interacción gravitatoria puede transformar dos galaxias independientes en una nueva estructura cósmica.
Lo que estamos observando, en términos astronómicos, son apenas los primeros pasos de una transformación que tardará cientos de millones de años en completarse.

